Con cada suicidio se estima que, al menos, 6 personas quedan profundamente afectadas. El duelo por suicidio puede ser especialmente difícil, ya que al dolor de la pérdida se pueden unir otras emociones como culpa, vergüenza o la rabia.
Bajo el hashtag #NiCulpaNiSilencio, SALUD MENTAL ESPAÑA lanza una campaña financiada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, con el objetivo de visibilizar esta realidad y romper el silencio que la rodea.
En 2024, se produjeron 3.953 fallecimientos por esta causa, lo que ha supuesto una reducción de un 3,9% respecto a 2023, si bien continúa siendo la segunda causa de muerte externa en nuestro país.
Esta mañana se ha leído el manifiesto en el salón de plenos con la presencia de la concejal de Política Social, Patricia Soriano, miembros de la corporación municipal y la asociación AFEMY
El duelo por suicidio presenta características que lo hacen especialmente difícil de transitar. A la tristeza por la pérdida suelen sumarse sentimientos de culpa, preguntas constantes sobre lo ocurrido, el peso del estigma social y, en muchas ocasiones, la vergüenza o la necesidad de ocultar lo sucedido por miedo a la incomprensión de los demás. Comprender que estas reacciones y emociones son habituales en quienes atraviesan este tipo de pérdida y conocer cómo evoluciona el duelo, puede resultar de gran ayuda. Entender que no se está viviendo esta experiencia en soledad, contribuye a aliviar el sufrimiento y favorece el proceso de adaptación y aceptación.
Por ello, con motivo del 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, SALUD MENTAL ESPAÑA lanza una campaña de sensibilización que pone el foco en visibilizar el impacto del duelo del fallecimiento por suicidio de un ser querido, una realidad históricamente silenciada y rodeada de estigma. Bajo el hashtag #NiCulpaNiSilencio, el objetivo de esta iniciativa, formada por una serie de infografías y financiada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, es contribuir a paliar la culpa y la vergüenza que muchas veces acompañan esta situación, causando un gran sufrimiento añadido a familiares, amistades y entorno.
Con cada suicidio se estima que, al menos, 6 personas quedan profundamente afectadas por la pérdida. Según los últimos datos definitivos del INE (Instituto Nacional de Estadística), las muertes por suicidio han disminuido por segundo año consecutivo. En 2024, se produjeron 3.953 fallecimientos por esta causa (2.902 hombres y 1.051 mujeres), lo que ha supuesto una reducción de un 3,9% respecto a 2023, si bien continúa siendo la segunda causa de muerte externa, en este caso, por detrás de las caídas accidentales.
La culpa es, probablemente, la emoción más universal en el duelo por suicidio. “Aparecen una y otra vez los ‘¿y si…?’. ¿Y si hubiera llamado antes? ¿Y si hubiera visto una señal? ¿Y si hubiera dicho otra cosa? Son preguntas muy humanas, pero también muy injustas con uno mismo«, analiza el presidente de AFEMY, Joaquín Marín Pay, antes de la lectura del manifiesto. “Con el tiempo, aprendes que esas respuestas no existen y que nadie tiene la capacidad de controlar una situación tan compleja. Afrontar esas emociones pasa por darles un espacio, hablarlas, compartirlas con personas que no juzgan y, si es necesario, buscar ayuda profesional o grupos de apoyo donde otros supervivientes entienden exactamente lo que estás sintiendo”.
Manifiesto del Comité Pro Salud Mental y la Red Estatal de Mujeres
El documento ha sido elaborado por el Comité Pro Salud Mental En Primera Persona y la Red Estatal de Mujeres de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA.
Desde el Comité Pro Salud Mental En Primera Persona y la Red Estatal de Mujeres, de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, en este Día Mundial de la Prevención del Suicidio, queremos iluminar una zona de la conciencia que nunca debería quedar en el olvido: la vida.
La cifra de 3.808 pérdidas humanas por suicidio en España, en el año 2025 —según datos provisionales del INE—, nos pone ante una realidad que no nos puede dejar indiferentes, y que exige una reacción; no solo individual, sino colectiva, como partícipes de ese proyecto común que es la sociedad.
No es casualidad que las muertes por suicidio superen a las víctimas en accidentes de tráfico, y habrá que buscar sus causas en los desajustes sociales, cuando no en el abandono.
Todos y todas somos protagonistas a la hora de darle un sentido a esa experiencia irrenunciable que es la vida, pero muchas veces, el sufrimiento aparece, y con él la ideación.
Ante esta circunstancia, es el entorno más cercano quien, quizá, puede transformar las expectativas y aportar luz, practicando la escucha activa y la experiencia compartida.
Por ello, no estás solo, ni sola. Da igual hombre o mujer, o la identidad sexual, no te cortes; no hay porqué sufrir en soledad. No eres una persona más débil por compartir tus sentimientos y emociones con la gente que te rodea. Hablar de lo que te angustia o atormenta, sin duda, te hará sentir mejor.
Desde nuestro colectivo manifestamos nuestra voluntad de fortalecer la red de apoyos para ese círculo afectivo que busca una solución, un poco de atención. Cuando hay comprensión, la esperanza es más fuerte que el sufrimiento.
Cada ausencia inesperada es un golpe difícil de traducir en palabras, un vacío que permanece, una herida abierta en el alma, una fractura en el corazón de quienes amaban a esa persona. Y, sin embargo, aparece el sentimiento de culpa.
En ese momento, tenemos la responsabilidad de no dejar espacio al silencio. Hablar salva vidas; escuchar con el corazón, también. Qué bueno sería ser escuchados sin el miedo a ser juzgados. Entender es cuidar; hay que preguntar sin temor, aunque respetando los tiempos.
El sufrimiento emocional no es una elección, es una realidad que requiere paciencia y afecto, y también conocimiento.
Hay que acompañar, guiar, y educar a las familias en las herramientas de prevención y apoyo. Hay que enseñar a reconocer una señal de alarma. Cuando aparece una ideación, una mano tendida es el fundamento más cercano y tangible.
Por ello, hemos de estudiar la manera de prevenir el suicidio, pero también de ofrecer un espacio amable de sentida comprensión y consuelo, para aquellas personas que han de aprender a vivir sin la luz de un ser querido.
Una llamada al teléfono de asistencia, 024, disponer de una información veraz, o una visita a las asociaciones de nuestra red de salud mental, puede ser el inicio de un camino de recuperación. Soñamos con recuperar esa ilusión que un día tuvimos, pero que se fue sin avisar.
Sabemos que las Administraciones públicas están reaccionando con normativas y protocolos, pero estos han de dotarse de medios, favoreciendo la formación especializada y la evaluación de resultados.
Ante una sociedad adormecida, una voz sobresale sobre las demás: ¡No es “locura”, es puro sufrimiento! Hagamos una red, construyamos una conciencia, para que nadie caiga en el olvido.
Gracias por pararte a escuchar nuestro mensaje



La encargada de leer el manifiesto en Yecla ha sido Elsa Pérez Hilario, participante del proyecto de Intervención Familiar «Salud Mental Altiplano»
Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA
Para cualquier persona que lo necesite, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA ofrece un servicio de información y asesoramiento gratuito sobre salud mental a través del email informacion@consaludmental.org, la web y de los teléfonos 91 507 92 48 y 672 370 187.
Si necesita ayuda, puede llamar a la línea 024 de atención a la conducta suicida Este servicio, impulsado por el Ministerio de Sanidad, es accesible desde todo el territorio nacional, gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.

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